jueves, 25 de marzo de 2010

Osvaldinho da Cuíca, Una lección sobre música

Según la versión en español de la enciclopedia libre Wikipedia, "la Cuíca es un instrumento membranófono que fue utilizado originalmente en África para la caza del león debido al hecho que el sonido producido por una cuíca puede ser muy similar a un rugido femenino del león, así atrayendo al varón. Luego, la llevaron a Brasil africanos hechos esclavos (probablemente Bantu') ".

Para los que os preguntáis qué formas tiene tal instrumento, aquí podéis ver una foto:


Pero para los que queréis saber cómo suena, habrá que escuchar sus notas, y nadie mejor que Osvaldinho da Cuíca tocarlo, que por algo lleva la palabra en su nombre artístico.

Este polifacético artista (es cantante, compositor, “sambista” y “ritmista”) es un auténtico representante y personaje clave para el desarrollo del estilo más emblemático de Brasil: la Samba. Su vida y la música popular brasileña han caminado juntas a lo largo de los últimos setenta años, celebrados este mes con el lanzamiento en su país del disco “Osvaldinho da Cuíca 70 anos”. Una charla con él no es tan solo una lección sobre la música, sino un viaje por dentro de la misma.

Osvaldinho cuenta que ha nacido en San Pablo mientras el Carnaval del año 1940 seguía su curso, y con eso añade: "La Samba está en mi alma, y mi corazón es Brasil". Desde niño ha estado tocando, o “batucando” como se dice en su país, y soñando con “la magia de sonoridad deslumbrante que es la música brasileña”.

Su visión y entendimiento de la música claman respecto, pues sus implicaciones con la misma han llegado a todas las esferas, del arte popular a las políticas públicas. Desde los quince años, al participar en la creación de muchas de las escuelas de samba de su ciudad, ha estado presente en los principales momentos históricos de la música popular brasileña.

Según el músico, el mundo sigue un proceso cíclico: no para. Esto ha hecho con que la Samba nunca más sea la misma. Se trata de un género con una infinidad de segmentaciones imposibles de hacer relación a día de hoy, que en el principio era conocido como ‘tanguinho’ (“tanguito”), y que desde entonces no ha dejado de producir variaciones, en función de la sonoridad de cada región del país, que ha impreso su propio acento. Pero la tendencia, es empeorar, lamenta el músico.

“La tecnología es maravillosa”, asume. “Pero la esencia, su alma, que es la poesía, se hace redundante, perdiendo su religiosidad” añade el artista, lamentando la comercialización y mezquindad que domina el mundo no solo de la música, pero de las artes en general.

Ampara su trayectória la producción de discos; la participación en la creación de escuelas de samba; su presencia en el reconocido grupo de samba paulista “Demônios da Garoa” por más de 30 años; y hasta experiencias sinfónicas. La refuerza su paso por los más diversos ámbitos culturales: actuando en la producción de la banda sonora de la aclamada película Orfeo Negro (1959) -que se hizo con el Oscar a la mejor película extranjera y la Palma de Oro en el Festival de Cannes; actuando en cortometrajes y documentales sobre la música y los instrumentos brasileños; elaborando guiones sobre la historia de la samba para cine y teatro; en definitiva, actuando en proyectos de valoración de la música popular brasileña de un modo general.

Pero también y sobretodo lo ampara su activísmo en la búsqueda por el reconocimiento de dicho estilo musical, como cuando en 1972 llevó el ritmo de las escuelas de samba a los establecimientos de enseñanza, produciendo gran polémica en la prensa de su país, por la innovación; o su empeño en el rescate, preservación y difusión de la samba, esfuerzo que ha generado la conquista del título de “Embajador Nato do Samba Paulista”, dado por la Unión de las Escuelas de Samba en su ciudad de origen.

Su conocimiento sobre la historia y evolución de este estilo musical tan rico le hace ver con tristeza los caminos que muchas veces ha tomado. “La Samba nace de la confluencia de 3 razas” explica, ponderando que del Oriente viene la base instrumental, de África su corazón, y de Europa toda la influencia cultural que repercute en su reproducción.

“La Samba es afrobrasileña, de eso no se puede olvidar nunca” reivindica. “Este ritmo tiene su base en la percusión africana, y se ha diversificado a lo largo de los años,pero infelizmente hoy se resume en un patrón único: el patrón carioca”, refiriéndose a la música del Carnaval de Rio de Janeiro. “La Samba que se hace hoy, mata a su pureza, pues es bonita cuando acústica” El compositor afirma que en su esencia, este estilo es algo muy íntimo, de contagio por proximidad, y no algo para ser escuchado como el Rock en el Maracanã (en referencia al más grande estádio de fútbol de Brasil).

Para hacer valer toda su teoría y sus constataciones, Osvaldinho da Cuíca hace entonces un disco leve, pero a la vez vigoroso, de instrumentación primorosa y ejecución impecable, como no podría deja de ser. Habrá que visitar a Brasil para ver a este hombre en acción, de momento. Pero no hay tiempo, ni hora, ni lugar para el deleite con un sonido tan visceral y puro.

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