domingo, 28 de junio de 2009

Crónica de una cuidad presuntuosa




Ojo! Que esto no es NY. Por la inverosimilitud de ser Londres o París, la eterna 'Ciudad Condal' es un pozo de pretensiones con aspiración a centro cosmopolita.

Bien sé que poner ganas ayuda, pero no estaría tan segura de que sea gran parte del logro.

Como cualquier artista, como cualquier mito o icono, hay que tener estrella, y me parece que la de la capital catalana emana un brillo falso demasiado artificial.

Que la artificialidad tiene gracia vez u otra, no lo negaré. Pero ahí queda.

6 años es un espacio de tiempo que carece del ultimo ciclo para determinarse el cambio de sentidos, pero me tiempo que esperar un año más para ver implicaría en desilusión y una aún más contundente ruptura por parte de la se se pronuncia.

Playas adornadas (y ya no me repetiré en lo de la artificialidad) con palmeras y centros de turisteo ordinario por un lado; clubs electrónicos movidos a pastillas mágicas y/o polvos blancos, etc; bohemia que viaja entre lo hippie y lo punk- ambos decadentes; diseñadores y productores de moda a pulularse por los rincones "hype"; y festivales de música mil- que intentan reivindicar una escena musical que no hace más que vanagloriar estilos que no se han creado aquí ni mucho menos pegan con su "estilo" pero que por una extraña razón los habitantes de la ciudad creen que son sus ilustres difusores y quizás abanderados) por el otro extremo son demasiados pretensiones y tan dispares que comprometen a la ciudad y pecan en la pluralidad.

Porque como decía antes, esto no es NY, y esta cuidad para lo que es, en el intento de estar en todo y en la vanguardia, pierde puntos.

Resultando que después de un tiempo, entre tanta superficialidad, nada es lo que parece.

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