El Club Jamboree en su historia ha recibido a más de un músico brasileño, y de los legendarios. El pasado mes de mayo se ha dejado ver por esas tierras el hijo de una de esas leyendas que el “país tropical” ha creado. Louis Marcel Powell de Aquino, músico de 27 años e hijo de uno de los más respetados guitarristas brasileños, Baden Powell, no debe nada a su padre, más bien todo lo contrario.
Si hemos pensado en algún momento en la figura del padre ha sido nada más por rememorar algunas de sus composiciones por manos de su hijo, por lo demás, Marcel ya brilla en solitario. Eximio instrumentista, el brasileño ha impresionado a todos por la velocidad con que le da a las cuerdas de su guitarra y la extremada fuerza que le aplica, lo que obliga al músico afinar su instrumento entre prácticamente cada uno de los temas que toca.
Acompañado por el bajista Carlos Werneck y el baterista Luis Augusto Cavani, Powell ha presentado un trío que nos ha dado a todos una lección de precisión y fuerza rítmica, todo a base de constante sonrisa. Ellos saben que son buenos, y saben a lo que vienen. En el repertorio ha habido Samba, Choro, Bossa Nova en temas inmortales del cancionero brasileño compuestos por gente como Jobim, Bôscoli, y por supuesto, Baden Powell, así como composiciones del propio Marcel y de Werneck. El cierre lo han hecho con el ya recurrente en noches de música brasileña barcelonesas, Paulinho Lemos, cantando Noel Rosa y Vinicius de Moraes. El virtuosismo siempre se agradece. La audiencia espera su regreso todavía boquiabierta.
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